Javier Martín lleva no pocos años vinculado a la Asociación SoloSurf de una manera u otra; si bien, de algo más de un año a esta parte, su rol ha cambiado y ha asumido unas responsabilidades que no esperaba pero que las lleva a cabo con suma dedicación y no poco orgullo de verse tan involucrado en la organización. No en vano, es el director gerente de la asociación en un momento en que esta ha alcanzado una relevancia internacional de reconocido prestigio dentro del ámbito del surf terapéutico.
-¿Cómo describiría la situación actual de SoloSurf?
-SoloSurf atraviesa un momento de madurez y consolidación. Hemos alcanzado un nivel de reconocimiento técnico y humano que nos permite mirar hacia adelante con ambición, pero también con responsabilidad. La demanda de nuestros programas crece, las alianzas se fortalecen y la estructura interna se profesionaliza. Estamos en un punto en el que la calidad ya no es un objetivo, es un estándar que debemos sostener y proyectar.
-¿Cuáles son ahora mismo las tres principales líneas de trabajo, sus objetivos y planes de desarrollo?
-Primero, el fortalecimiento de la estructura interna, con el objetivo de profesionalizar procesos, mejorar la coordinación y garantizar la sostenibilidad operativa mediante la actualización de protocolos, la mejora de la comunicación interna y el refuerzo de los equipos técnicos. El segundo término podríamos hablar de la proyección y consolidación de la surf terapia como intervención especializada; el objetivo en este sentido sería seguir liderando el ámbito nacional e internacional, mediante la formación continua, la investigación aplicada y la participación en redes profesionales. Y luego, estaría la internacionalización y participación en proyectos europeos, con el objetivo de posicionar a SoloSurf como referente en innovación social vinculada al mar, y el modo de desarrollo consistiría en la ejecución del SurFedAUT Project, la preparación de Waves of Opportunity y la búsqueda de nuevas convocatorias
-¿Puede decirse que el gran reto ahora mismo está en los proyectos europeos?
-Sin duda, los proyectos europeos representan un reto significativo. No sólo por la carga administrativa y técnica que implican, sino porque nos obligan a elevar nuestros estándares y a dialogar con organizaciones de gran nivel. Pero también son una oportunidad extraordinaria para crecer, aprender y situar a SoloSurf en un mapa internacional donde nuestra metodología tiene mucho que aportar.
-Tras dos años en SurFedAUT, ¿qué impresión cree que ha dejado SoloSurf en las organizaciones europeas, y viceversa?
-Creo que SoloSurf ha dejado una impresión de profesionalidad, compromiso y autenticidad. Hemos demostrado que una entidad relativamente pequeña puede trabajar con rigor, aportar innovación y mantener una ética de trabajo impecable. Por nuestra parte, hemos descubierto organizaciones con una trayectoria sólida, con modelos de intervención muy diversos y con una capacidad de colaboración admirable. La experiencia ha sido enriquecedora en ambos sentidos.
-Waves of Opportunity supondrá un notable sobreesfuerzo. ¿Cómo lo afronta SoloSurf?
-Con realismo y con determinación. Sabemos que será un proyecto exigente, pero también sabemos que SoloSurf ha demostrado repetidamente su capacidad para asumir responsabilidades complejas sin perder su esencia. La clave está en planificar bien, reforzar la estructura y mantener una comunicación interna fluida. El esfuerzo será grande, pero el retorno -en conocimiento, visibilidad y mejora de nuestros programas-, será aún mayor.
-Tras tantos años vinculado a SoloSurf, ¿cómo observa su evolución y la de su estructura?
-La evolución ha sido rotunda. De un proyecto impulsado por la pasión y la intuición hemos pasado a una organización con procedimientos, equipos especializados y una identidad institucional sólida. La estructura ha crecido, pero lo ha hecho sin perder el espíritu original: cercanía, coherencia y compromiso social.
-Siempre ha reconocido el liderazgo de Jesús Borrego al frente de SoloSurf. ¿Qué puede añadir sobre él como cofundador, ideólogo y promotor?
-Jesús es, ante todo, un visionario. Supo ver antes que nadie el potencial transformador del surf como herramienta terapéutica y social. Su capacidad para unir personas, generar confianza y mantener viva la esencia de SoloSurf ha sido determinante. Es un líder que inspira, que escucha y que nunca pierde de vista el propósito que dio origen a la asociación.
-¿Qué grado de satisfacción percibe en los clientes de SoloSurf, tanto usuarios como familiares, respecto a los programas?
-La satisfacción es muy alta. Lo vemos en la continuidad de las familias, en la demanda creciente y en los testimonios que recibimos. Pero más allá de la satisfacción, percibimos algo aún más valioso: confianza. Las familias confían en nuestro equipo, en nuestra metodología y en nuestra forma de acompañar a cada persona.
-Con una actividad reconocida dentro y fuera de España, ¿cuáles son ahora mismo las urgencias de SoloSurf?
-Pues las urgencias son varias y coinciden prácticamente con los objetivos: reforzar la estructura interna para sostener el crecimiento; asegurar financiación estable que permita planificar a medio y largo plazo; cuidar al equipo humano, que es nuestro principal activo; actualizar y formalizar procesos para responder a las exigencias de los proyectos europeos y de la expansión de actividades... La fortaleza es grande, pero la responsabilidad también.
-Finalmente, como director gerente de SoloSurf, ¿cómo sería a su juicio un SoloSurf perfecto como organización?
-Pues sería una organización equilibrada: sólida en su estructura, sostenible en su financiación, innovadora en su metodología y humana en su trato; un SoloSurf capaz de crecer sin perder su identidad, de profesionalizarse sin deshumanizarse y de liderar sin dejar de aprender; un SoloSurf donde cada persona -usuario, familia, voluntario o profesional-, sienta que forma parte de algo valioso y transformador.






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