
Precisamente, para Hernández, las relaciones humanas en el desarrollo de las terapias acuáticas le han parecido "fantásticas", y en este sentido destaca la figura de su directora gerente, Ana Gonzalo, "cuya labor califico de once sobre diez, porque me ha parecido de lo más puro que he encontrado a nivel humano y de dedicación"; si bien, la educadora subraya "el buen rollo en general que existe, aunque al haber voluntarios de edades muy diversas no he podido conectar con todos de la misma manera".
Este bien estar de todos con todos es producto, considera, "de una buena organización de los equipos de trabajo, aunque también es cierto que en ocasiones se crean algunas tensiones en las dinámicas de trabajo que se podrían evitar y ello contribuiría de forma positiva a la actividad, porque entiendo que hay que tender hacia lo impecable como modelo de trabajo y porque esta es una labor en la que las sensibilidades y las sensaciones están más presentes que nunca".
El propósito de Karidad es continuar involucrada en SoloSurf de alguna manera, "pero supone un gran esfuerzo por mi parte intentar compatibilizar mi dedicación allí con mi trabajo, y tengo que organizarme mejor para poder retomar la actividad". Porque, si una cosa tiene clara esta educadora es que "los beneficios de las terapias acuáticas en los usuarios son un hecho a todos los niveles; los avances que se perciben en los suarios son una realidad en los planos físicos, psicológicos y sociales", afirma.
Además, Karidad apunta que SoloSurf "nos sirvió en mi trabajo de fuente de inspiración" para llevar a cabo algunas actividades puntuales en agua". No en vano, añade, "es una entidad pionera en las actividades de surf terapéutico".
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