Javier Sánchez González (Cádiz, 1972), es licenciado en Derecho por la Universidad de Cádiz, y en la actualidad se encuentra realizando el curso Ucasport organizado por la propia Universidad gaditana y la Asociación SoloSurf, ya en su fase práctica. "Aprender a dar clases de surf para personas con diversidad funcional", según sus propias palabras, fue lo que le llevó a hacer el curso Ucasport: "A todos nos sienta bien hacer surf, pero cuando tienes problemas o estás estresado por algún motivo, los beneficios son aún mayores", señala en favor de esta actividad deportiva tan arraigada en Cádiz.
Pero además, explica Sánchez González que "poder ayudar a personas con necesidades especiales" para que "sientan los beneficios de practicar surf, menos ansiedad y tristeza, más alegría y bienestar; y que sientan que no están solos, que hay una asociación, con profesionales y voluntarios que dedican parte de su tiempo y sus conocimientos", es otro de los motivos de peso para haber realizado el curso.
Asimismo, valora el hecho de que "psicólogos, socorristas, monitores, voluntarios..., todos con un objetivo común", estén ahí para "mejorar la salud física y mental" practicando deporte al aire libre: "Después de una jornada de surf, con muchas olas y baños divertidos, siempre pienso: qué bien va a dormir este alumno hoy...; y sus padres, mejor".
Javier Sánchez conoce de la existencia de SoloSurf desde su creación, hace más de quince años, porque, afirma, "los he visto en la playita (Santa María del Mar) y en Cortadura durante muchos años". Pero además hace referencia a su vínculo de amistad con el director técnico y cofundador de SoloSurf, Jesús Borrego: "Desde principios de los ochenta hemos hecho surf juntos y aquí seguimos; le comenté que estaba yendo de voluntario desde hace años, con la Asociación B Life, de surf adaptado, y que me gustaban mucho las sensaciones y emociones que me aporta ver las caras de felicidad de los alumnos después de una clase de surf". Y ahí fue donde Borrego le hizo la invitación para participar en el curso Ucasport: "Me dijo que si quería ir con ellos, que iba a disfrutar y a aprender al mismo tiempo; y no se equivocó: el primer día fue increíble, me dejó una sonrisa que me duró toda la tarde. Los chicos y las chicas son increíbles; los abrazos son de verdad, son auténticos".
De la opinión que le merece la surf-terapia, Jesús Sánchez apunta en primer lugar que el surf "es un deporte muy terapéutico -talasoterapia nivel superior-; deslizarse sobre las olas, en equilibrio, en un ambiente natural, es un privilegio que pocos tienen cerca de casa. Nosotros lo tenemos y debemos procurar que puedan disfrutarlo todos, y en mayor medida los que necesitan de asistencia para poder realizarlo". Como un detalle adicional de los encantos de este deporte, asegura que este curso "hemos visto delfines a unos cuantos metros de la playa de Santa María del Mar", lo que califica de "un privilegio".
De momento, Javier Sánchez no tiene duda de que la experiencia del curso le está resultando "muy positiva". Las razones: "Los alumnos son felices mientras hacen deporte en la playa, al aire libre, en contacto con la naturaleza, en u entorno seguro y muy sano; la mar con corrientes, olas, viento, sol, arena..., aporta mucha calma y les hace estar presentes, estar concentrados debido a que están en un medio cambiante". Por eso mismo, entiende que "es necesario hacer una buena preparación de las clases, ya que cada día es diferente" porque "la previsión meteorológica es fundamental, las horas y coeficientes de mareas, el período, el tamaño y energía de las olas...".
Precisamente, una de las cosas que destaca por encima de todo sobre el curso es "la preparación de las clases, incluso contando con su anulación dependiendo de las condiciones meteorológicas", porque "la seguridad de los alumnos y los monitores es lo primero", y por eso destaca cuantas medidas se toman en todos los sentidos. Pero en este sentido, poner por delante "la buena relación existente entre monitores, voluntarios, alumnos y familiares", y la "buena preparación y formación intensiva continuada".
Como ya ha dejado ver en sus reflexiones, Sánchez González considera que ya obtiene beneficios a nivel personal en el ejercicio de este curso como voluntario, pero además está convencido de que le va a aportar otros no menos interesantes, como "saber crear un buen ambiente de trabajo, con seguridad y empatía; comprender las necesidades de personas con diversidad funcional, donde debes estar pendiente para ver qué te quieren decir y las reacciones que tienen: frío, miedo, alegría, confianza, aburrimiento, nervios, tranquilidad...". En cuanto a la aportación de esta experiencia a su vida profesional, afirma que "el enriquecimiento es tremendo".
Finalmente, Jesús Sánchez hace una valoración del vínculo de la institución académica con SoloSurf: "La UCA hace bien apoyando estas iniciativas que mejoran la vida de personas auténticas. Es digno de valorar la verdad y la sinceridad de los alumnos, sobre todo viendo la sociedad en la que vivimos, donde la verdad y la autenticidad brillan por su ausencia". Además cree que tiene que haber más implicación y más difusión a este tipo de iniciativas, "más acción y menos teorías sentados, encerrados en clases y oficinas con pantallas de ordenador".
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