Maika Almagro, procedente de Madrid, realiza a sus 52 años los estudios de tercer año del grado de Fisioterapia en la Universidad de Cádiz y es una de las participantes del curso Ucasport que organizan la Asociación SoloSurf y la propia Universidad. "La originalidad, la diversión y la exposición para aprender a tratar y ayudar a las personas con problemas de conducta con Trastorno del Espectro Autista", según sus propias palabras, fue lo que le atrajo a la hora de decidir hacer el curso.
Las referencias que tenía de SoloSurf le vienen de años atrás por la convocatoria de anteriores ediciones: "Yo no había podido presentarme por motivos laborales y de horario", pero, añade, le habían llegado comentarios de "compañeros que lo habían hecho y que consideraban la experiencia como "muy bonita y productiva".
Para Maika Almagro, se trata de "una actividad innovadora y muy creativa" y considera que SoloSurf "ha innovado" con algo "muy distinto a lo que hay en actividades de terapia", calificándolo de "un punto de partida muy importante para todas aquellas personas que quieran ayudar y conocer el mundo de las personas con determinadas conductas, que les ayuda a desarrollarse y emplear nuevas actividades de desarrollo muy importantes para el futuro".
De momento, una vez que concluyó el pasado diciembre las dos primeras fases del curso y formando parte en la actualidad del equipo auxiliar de SoloSurf en la fase netamente práctica, califica la experiencia de "increíble y muy satisfactoria", y añade que cuando sale de cada sesión "me parece más que he sido yo la paciente y los niños son los terapeutas", ya que "aprendes mucho cada día de sus conductas", afirma; y destaca por encima de todo "el contacto y el efecto que causa" la relación monitor-niño, "la fuerza de unión" que se produce entre ambos.
Acerca del proceso de preparación que ha llevado a cabo SoloSurf con los alumnos del curso, Maika Almagro interpreta que "nunca se está realmente preparado ante situaciones como las que nos vamos a encontrar, con conductas tan diversas; las pautas principales, las tenemos; pero podría ser bueno algo más de observación para poder ir a la fase práctica algo más preparado".
En cualquier caso, subraya que la experiencia ya le está aportando "un bienestar increíble, pero a lo que corresponde en mi preparación académica, me ayudará a ser capaz de conocer y entender mejor, a actuar y tratar problemas relacionaos con las conductas tratadas". En este sentido, asegura que la experiencia le va a aportar "siempre en positivo, pues tendré un rango más grande y resolutivo para poder tratar, la cobertura será más amplia a nivel profesional en conocimientos de terapia conductual, para llegar a tratar adecuadamente a personas de estas características y que, como he dicho antes, esto no se aprende en teoría sino que se aprende con la práctica".
Por otro lado, Maika Almagro se pronuncia sobre la implicación de la Universidad de Cádiz en este tipo de iniciativas: "Creo que tendría que haber una implicación mayor en actividades de estas características durante todo el curso y un aporte mayor de atracción para los estudiantes. Muchas veces, si no la mayoría, los seminarios son para los estudiantes meras clases presenciales sin ninguna implicación, y eso es porque no hay un desarrollo anticipado y preparado por parte de la Universidad. Habría que incentivar, motivar más al alumno para que participe y se implique más en determinadas actividades; de hecho, los alumnos que hacen y se implican en actividades valoran la experiencia como muy gratificante y satisfactoria".
Y hasta tal punto muestra su entusiasmo esta estudiante de Fisioterapia que, asegura, "le encantaría" tener una proyección laboral en SoloSurf: "sería muy gratificante", apostilla.
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