David Jurado Fernández ha venido trabajando desde hace bastantes años en una línea de pensamiento vinculada al desarrollo personal, con teorías propias fundamentadas en su propia experiencia, fruto del contacto con culturas de todo el mundo y encaminadas a un desarrollo de las capacidades personales con la idea de la felicidad de fondo y, podría decirse incluso, como objetivo. Su vínculo con la SoloSurf también viene de lejos a través de sus colaboraciones en diferentes frentes. Su última aportación para con la asociación gaditana fue su participación como conferenciante y ponente en distintas mesas redondas en el seno de las Jornadas de Experiencias Compartidas celebradas entre marzo y abril pasados. Hoy vuelve a hacerlo; esta vez mediante solosurfnoticias.blogspot.com, que hace hueco en sus contenidos para recoger un artículo suyo donde expone las líneas básicas y fundamentales de su filosofía: Perfeccionamiento Global.
Perfeccionamiento Global
Perfeccionamiento
Global (PG) es un sistema para el desarrollo y enfoque de las capacidades
físicas, mentales y espirituales que, como su propio nombre indica,
trabaja de una manera globalizada, sabiendo que todos los factores
que definen al ser humano se interrelacionan permanentemente y en
todas direcciones…; diría más, no es que se interrelacionen, es
que podríamos decir que no hay factores ni partes, solo existe “el
uno”. Pero es obvio que a la hora de buscar una solución o una
evolución haremos referencias a unas capacidades u otras y según
sean estas, utilizaremos un “lenguaje” u otro.
A
partir de esta filosofía, basada en mis estudios de Educación
Física, Psicología, Nutrición y mi investigación permanente, y
con más de dos décadas de continuidad, de las bases universales de
las técnicas y métodos de autocontrol de las culturas más antiguas
del planeta, desarrollamos un trabajo principalmente enfocado en la
educación y el alto rendimiento deportivo. Esto nos hizo descubrir
en su día que los niños con problemas de conducta tenían, en la
mayoría de los casos, grandes capacidades; y la esencia de su
comportamiento es que no existía nada ni nadie, dentro del sistema
educativo y social, que les ayudara a manejarlas; bien al contrario,
se han creado toda una serie de falsos trastornos o falsos
diagnósticos en los que se les suele clasificar (TDAH, Asperger,
Trastorno de Conducta Desafiante...), haciéndoles creer que tienen
defectos cuando en realidad tienen más virtudes que la mayoría de
la población, condenándoles a ellos y a sus familias a una vida de
frustraciones y error de identidad y orientación de Vida.

En
PG ofrecemos a estos niños y a sus familias actividades y
orientación personal para que potencien esas grandes capacidades a
través de grandes retos y las enfoquen hacia su felicidad (que es la
esencia del camino de cualquier ser humano y, por tanto, debería
serlo, como lo es en nuestro sistema, de la educación).
Desde
un punto de vista más práctico, PG se manifiesta a través de una
asociación sin ánimo de lucro con diferentes actividades entre las
que destaca el surf; y es ahí donde conectamos en su día (hace
muchos años ya) con SoloSurf y nos dimos cuenta de que, cada uno
desde su campo de actuación, teníamos una visión muy parecida de
la educación y del potencial de los niños que, por unos motivos u
otros, sufren una exclusión o una visión errónea de lo que son y
de lo que pueden hacer…; no solo para ellos, sino para los demás.
Desde entonces considero que nos retroalimentamos mucho y bien y, al
menos por mi parte, cuando colaboro con ellos, me inspiro para
trabajar mejor y crecer con mis alumnos.

Para
que se hagan una idea, trabajamos con clubes y deportistas profesionales (cinco temporadas en el Cádiz C.F., atletas y futbolistas del F.C. Barcelona, RCD Español, surfistas profesionales…), y al mismo tiempo trabajamos con clubes de barrios
con carencias económicas, marginalidad y diferentes etnias;
aparentemente parece algo muy dispar, pero cuando decides que una
actividad de un deportista profesional que entreno pase por realizar
una sesión de surf o de remo y lo junto con dos niños de etnia
gitana de una zona marginada (y pongo el ejemplo de gitanos no por
serlo, sino por el prejuicio que se suele tener y que ahora
desmontaré), y dos payos de un barrio pijo, todos con perfil PG, te
das cuenta de que lo único que hay es cinco personas con grandes
capacidades que se desenvuelven en el agua con una coordinación, una
intuición y una voluntad extraordinarias, porque todas esas
etiquetas con las que les he clasificado, según convencionalismos
sociales, no tienen una fundamentación real,
quedando únicamente individuos preparados, de manera superior, para
la acción en situaciones de riesgo. Situaciones que son capaces de
solventar con diez años como no lo haría una persona “normal”
de treinta.

En
Perfeccionamiento Global, con una escuela de Surf que tiene más de
veintidós años de historia, hemos tenido ejemplos increíbles de lo que
pueden hacer estos niños. Sin ir más lejos, hace un año vinieron
dos niñas que en su primer día se metieron con olas de dos metros.
Obviamente no cogieron olas de pie; pero cogerlas tumbadas hasta el
final y volver a entrar con total independencia hasta el “pico”
(zona de inicio de ola), que en este caso estaba a treinta metros de
la orilla, refleja, por un lado, que vivimos en una sociedad que cada
vez limita más y, por tanto, debilita y atonta, a los niños; y por
otro, refleja la importancia de un trabajo profesional bien
organizado que posea un nivel y una estructura de seguridad máximas
que le dé a los niños la confianza de afrontar sus miedos. No
olvidemos que hablamos de educación y no de despreocupación: eso
supone un trabajo de saber “qué” puede cada niño, “cómo”
podemos plantearle una situación para él que le ayude a avanzar, de
qué “medios” disponemos, en qué “condiciones” está el
entorno natural, etcétera. Y una vez sabemos todo eso, hay que tener en
cuenta qué “mensaje” le vamos a dar, “cuándo”, “cómo”,
“por qué” y un largo etcétera de factores que consigan que la
sesión permita al niño saber quién es, quién quiere ser y cómo
llegar a serlo. De ahí la importancia, primero, de trabajar con
profesionales y, segundo, que los profesionales hayan demostrado
tener una estructura y un mensaje capaz de alcanzar los objetivos de
felicidad de los que hablamos.
Hago
mucho hincapié en el mensaje porque cualquiera puede tener muchos medios
materiales, los más modernos, la teoría más completa, el marketing
más actual y eficaz…; pero lo que educa es “qué” le dices al
niño cuando le miras a los ojos. Y si eso no le llega, no le sirve
y/o no le hace mejorar, todo lo demás es humo. Y hoy en día se
tiende a dar mensajes que les agraden, que les resulten cómodos y
atractivos porque así serán fáciles de adoctrinar y adiestrar.
De
ahí una de las principales causas de depresión adolescente e
infantil actual: la comodidad, la constante facilitación de los
objetivos y evitación del sufrimiento impide el desarrollo de las
capacidades que les permitirán afrontar las inevitables dificultades
de la vida que tarde o temprano aparecerán; y eso es tan grave como
la sobrexigencia y la presión excesiva que, aunque desarrollan
capacidades, no van acompañadas de “para qué” propio y por
tanto no disfrutan de sus avances.

Lo podemos ver en esos niños que
hacen un deporte de equipo, uno individual, inglés, robótica,
cocina, viajan por todo el mundo, tienen notas máximas en todo y
cuerpos estilizados gracias a la alimentación controlada: el
resultado perfecto del diseño perfecto de mamá y papá. ¿Y cómo es
posible que no sean felices si el diseño cubre todos los supuestos
culturales, físicos, creativos, y demás? Porque es un diseño del que
no han participado y porque va de fuera adentro (sociedad, padres,
apariencia…), en vez de de dentro afuera (qué opina, qué siente,
qué necesita)... Por ese mismo motivo suelen fallar las terapias
contra la depresión y por eso nuestro trabajo individual con esta
dolencia tienen grandes éxitos.
No
paro de ver vídeos de padres escuchando atentamente, ensimismados, a gurús que les dicen cuáles son los problemas de los hijos y los
errores de los progenitores; y la realidad es que a quien tienen que
escuchar para evitar el 99 por ciento de los problemas de Depresión y mala
Conducta de los niños es a sus hijos.
David
Jurado Fernández es licenciado
en Educación Física,
máster
en Psicopatología y Salud, doctorado
en Psiconeuroinmunología,
máster
en Nutrición Clínica (e.c.), experto
en Técnicas de Autocontrol
y autor
de cinco Libros: ('Trilogía De-Ley' -2000-2009-,
'El bosque no deja
ver los árboles”' -2016-, y 'El origen de las Enfermedades' -2021-).
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