¿Qué es SoloSurf?

SoloSurf es una asociación radicada en Cádiz desde hace más de diez años, referenciada cronológicamente como la primera asociación de surf terapéutico en toda Europa y la segunda experiencia a nivel mundial, y dedicada a actividades acuáticas de ocio y terapia mediante el aprendizaje del surf para personas con diversidad funcional. En la actualidad, ofrece un servicio continuado durante todo el año a más de un centenar de familias principalmente de las provincias de Cádiz y Sevilla. La fórmula de trabajo que se aplica en SoloSurf ha servido de referencia e inspiración a otros profesionales y asociaciones de ámbitos nacional e internacional.

jueves, 27 de agosto de 2026

SoloSurf se marca como objetivo buscar el mejor convenio laboral para el sector de la surf-terapia tras sus primera elecciones sindicales

SoloSurf ha celebrado días atrás sus primeras elecciones sindicales, resultando elegido por mayoría absoluta como delegado sindical Jesús Borrego, representado por el sindicato CSIF. A partir de ahora, como señala el propio Borrego, se abre una puerta "muy importante" no solo de cara solucionar conflictos laborales que puedan surgir en el ámbito de la asociación "sino también para anticipar la búsqueda de un nuevo modelo de convenio que actualmente no existe combinando educación especial con el marco europeo de seguridad laboral ESFA y las resoluciones jurídicas vinculadas". Para ello, anuncia que se establecerá una guía y un plan sindical con los equipos mediante un trabajo interno, "para que sea absolutamente generativo, positivo e inclusivo".

Como expresa el actual director técnico y estratégico de SoloSurf, este hecho marca un "hito histórico" en el sector emergente del surf terapéutico y un paso más que la asociación gaditana da como líder en el marco europeo del sector, ya que en ninguna otra entidad similar se da esta circunstancia que implementa una visión sindical a la hora de garantizar la seguridad laboral de los trabajadores y, por ende, la repercusión que ello tiene entre un ámbito tan sensible como la población infantil y juvenil neurodivergente, objetivo y base de trabajo de SoloSurf.

Jesús Borrego interpreta que una vez más SoloSurf "se adelanta en el tiempo" y ofrece todo lo que se requiere para que la actividad de la surf-terapia se postule como una actividad profesional con todas las garantías, después de haber liderado el proyecto europeo SurFedAUT Project que dio origen al manual ESFA, aprobado a finales del pasado 2025.

La idea de implementar la acción sindical forma parte del anteproyecto que SoloSurf maneja de cara al proyecto europeo SurFedAUT Project II, sobre el que se trabaja desde hace meses dadas las intenciones de las entidades implicadas en el primer proyecto de avanzar en la línea que se marcó en la primera edición del proyecto y que culminó como se ha dicho, estableciendo las pautas para dotar a las entidades dedicadas a la surf-terapia en cualquiera de sus aspectos de un marco de seguridad para los trabajadores como es el Plan de Prevención de Riesgos Laborales, con el que SoloSurf cuenta desde hace años, con unos criterios de organización con base científica que garantiza la salud de los trabajadores y la seguridad de los usuarios y que es el complemento perfecto para el convenio de educación especial al que se acoge SoloSurf actualmente. 

Si bien, el detonante para la convocatoria de elecciones sindicales. como reconoce el propio Borrego, estuvo en el interés particular de uno de los trabajadores de la asociación de presentarse con el respaldo del sindicato Comisiones Obreras, algo que a la dirección de SoloSurf sorprendió habida cuenta de que no existe un sector comparativo, mesas sectoriales, marcos reguladores ni convenios específicos del sector, en tanto que SoloSurf sí marca una referencia a nivel europeo en lo que concierne a una actividad con garantías de calidad desde el punto de vista profesional.

Los criterios de trabajo y de organización en el seno de SoloSurf y de la surf-terapia en general son muy particulares por la necesidad de asegurar ratios y resulta muy complejo en tiempo real de establecer entre clientes con autismo y otras neurodivergencias, y eso precisa de una organización muy especial para una entidad que se dedica a ofrecer surf-terapia.

Sin embargo, aunque resultó ser una sorpresa, se recibió el asunto "con bastante entusiasmo teniendo en cuenta que estaba en los propósitos de SoloSurf de cara a futuros proyectos europeos; ya teníamos pensado implementar la visión sindical con la mejor propuesta con base jurídica sólida que nos ayudara a reforzar, junto con Quironprevmción, la capacitación de los equipos, y la honestidad en la salud de los trabajadores como un recurso básico y fundamental para poder atender la salud de los usuarios a través de las buenas prácticas. Simplemente -añade-, se ha adelantado en el tiempo y no deja de ser una cuestión de absoluta responsabilidad civil".

El director técnico asume la responsabilidad con el objetivo de alcanzar una sostenibilidad que, de otra manera hubiese resultado bastante difícil "porque el coste que nos supondría un delegado sindical y la afectación a la hora de asegurar los equipos sería casi inalcanzable en estos momentos, a causa de las horas de liberación, y entendemos que un delegado sindical debe cumplir con los mínimos que es desarrollar el marco de seguridad europeo ESFA con total garantía y total calidad, mientras que el equipo de base, en fase de aprendizaje de dicho manual ESFA dada su actual situación de desarrollo, no se vea mermado".

sábado, 22 de agosto de 2026

"La surf-terapia me parece una actividad muy interesante y extraordinaria, que combina la estimulación sensorial, el trabajo físico y la adaptación constante al entorno"

Desde la Universidad de Würzburg, Alemania, Livia Mandus, de 24 años de edad, llegó a Cádiz a través del programa europeo de intercambio de estudiantes Erasmus para completar sus estudios en la Facultad de Educación Especial y Pedagogía de Puerto Real, y desde febrero ha venido participando activamente en los programas de surf-terapia de la Asociación SoloSurf formando parte del equipo auxiliar, como ate des formación universitaria. Finalizado el curso, Livia mostró gran interés en continuar formando parte del equipo auxiliar de la asociación gaditana y ahí continúa en el Programa de Verano.

Llegó a SoloSurf porque, como señala, "mis coordinadores de la Universidad de Cádiz y de Alemania me hablaron de las posibilidades prácticas que ofrecía SoloSurf", algo que le interesó especialmente porque "ya antes había trabajado con niños con autismo y la combinación con el surf me pareció muy interesante". 

Asegura que le resulta "difícil" quedarse con algo de esta experiencia, "porque hay tantas experiencias maravillosas...", pero sí señala que lo que más me gusta "es ver la enorme alegría y relajación que el surf aporta a los niños", algo que "se nota muy bien en sus caras y en su comportamiento". 

Del voluntariado en SoloSurf apunta que "·actúa, por un lado, como una especie de ayudante para apoyar al equipo, pero, por otro lado, también contribuye de forma esencial al programa", y añade que lo más valora "es que, gracias a nuestro interés por aprender y participar, aprendemos mucho y se nos asignan responsabilidades reales muy rápidamente como, por ejemplo, acompañar a un usuario en los ejercicios individuales en la playa o en el agua; esto requiere confianza por ambas partes y es bonito ver cómo se va forjando esa confianza en tan sólo unas semanas, y por eso creo que los voluntarios pueden enriquecer mucho al equipo".

También opina Livia sobre el voluntariado en general en la actualidad: "Creo que el voluntariado sigue estando muy vivo, sobre todo entre los estudiantes y los jóvenes que buscan experiencias y quieren aprender más sobre diferentes formas de interacción social; programas como Erasmus o las colaboraciones con la Universidad de Cádiz han contribuido en gran medida a que también vengan personas de fuera, como yo, por ejemplo". 

De los compañeros voluntarios con los que ha venido trabajando asegura que "las personas procedentes de ámbitos como la pedagogía, la fisioterapia, la psicología, la educación especial o las ciencias del deporte suelen conectar muy rápidamente con la metodología, porque ya cuentan con una base profesional que les permite comprender por qué algunas cosas se hacen de una determinada manera. Al final, lo que marca la diferencia no es tanto el origen, sino la actitud: los que preguntan, los que observan antes de actuar y los que entienden que cada niño o adulto con autismo es diferente y se comporta de manera distinta". 

De la surf-terapia, cuenta que no la conocía antes como método, "pero me parece una actividad muy interesante y extraordinaria; como ya he aprendido, esta terapia combina la estimulación sensorial, el trabajo físico y la adaptación constante al entorno. SoloSurf consiste en un trabajo continuo a lo largo de todo el año, con una metodología muy bien diseñada y un equipo técnico bien formado. Se elabora un plan individualizado para cada cliente con el fin de apoyarle y estimularle de la mejor manera posible. No se trata simplemente de llevar a alguien a la playa, sino de un proceso terapéutico serio con acompañamiento y objetivos concretos para cada usuario".

También relata su relación con los familiares de los clientes: "El contacto con las familias es constante, ya que siempre son ellas mismas las que traen y recogen a sus hijos personalmente para las clases. Y lo que más observo y experimento es la gratitud de las familias, que ven cómo sus hijos progresan en aspectos que les resultaban mucho más difíciles en otros contextos".

Finalmente, en su valoración general califica de "realmente impresionante" que una ciudad como Cádiz sea líder a nivel europeo en la actividad surf-terapéutica: "Precisamente porque yo misma estudio Educación Especial y Pedagogía, me importa especialmente que existan programas de apoyo innovadores como el de SoloSurf: programas que abren nuevos caminos y permiten a las personas con autismo acceder al ejercicio físico, la naturaleza y la vida en comunidad, algo que a menudo no se encuentra en los entornos terapéuticos tradicionales. El hecho de que, precisamente, Cádiz se haya convertido en pionera a nivel europeo en este ámbito demuestra lo mucho que se puede lograr cuando se está dispuesto a probar nuevos enfoques y a trabajar en ellos a largo plazo. Y para mí, se trata de algo más que de la terapia en sentido estricto: este tipo de programas ponen de relieve una y otra vez que las personas con autismo forman parte de nuestra sociedad de forma totalmente natural, no al margen, sino en pleno centro, en el agua, en la playa, en equipo. Eso es precisamente lo que, para mí, constituye el verdadero valor de este papel pionero, y espero que más ciudades y regiones sigan este ejemplo".

viernes, 14 de agosto de 2026

"El enfoque a la hora de trabajar con los niños, favoreciendo el aprendizaje, la autoestima, la seguridad y la confianza en sí mismos, es una de las grandes fortalezas de SoloSurf"

Teresa Naranjo, abogada de profesión, es madre de cuatro hijos: Ismael, de 8 años; Dariel de 6; y dos mellizas de 5 años. Tanto Ismael como Dariel son usuarios de SoloSurf y aunque en la actualidad ninguno de los dos cuenta con un diagnóstico definitivo, a lo largo de su etapa educativa ambos han sido derivados para distintas valoraciones, según explica su madre, ya que algunos profesionales apreciaban determinadas necesidades de apoyo, mientras que otros consideraban que su desarrollo entraba dentro de la normalidad. Y esta disparidad de criterios ha sido la causa de que, hasta el momento, no exista un diagnóstico concluyente. Ella sin embargo asegura que, como madre, sí ha podido comprobar que ambos se benefician claramente cuando reciben un acompañamiento adaptado a sus necesidades, y añade que con el apoyo adecuado muestran una evolución muy positiva, tanto en su aprendizaje como en su desarrollo personal. Por este motivo, tanto ella como su marido, Ismael, han procurado buscar aquellos recursos que puedan ayudarles a alcanzar su máximo potencial, independientemente de que exista o no una etiqueta diagnóstica. Pero antes de SoloSurf y a causa de su residencia en Las Palmas de Gran Canaria, los dos pequeños estuvieron vinculados a la Asociación Mi Hijo y Yo, entidad que mantiene un  fuerte vínculo con la asociación gaditana.

Antes residíais en Las Palmas de Gran Canaria. ¿Qué os trajo hasta Cádiz?

En realidad, tanto mi marido como yo somos andaluces. Él es natural de Jerez de la Frontera y yo de San Fernando. Nuestra residencia en Las Palmas de Gran Canaria se debió exclusivamente a un destino militar de mi marido. Una vez finalizó esa etapa profesional, decidimos regresar a nuestra tierra y establecernos definitivamente en la provincia de Cádiz, donde se encuentran nuestras raíces y nuestro entorno familiar.

¿Estáis en Cádiz de forma estable o estáis supeditados a movilidad geográfica?

Nuestra intención es permanecer en Cádiz de forma estable. Después de varios cambios de residencia entendimos que, especialmente por el bienestar de nuestros hijos, era importante ofrecerles un entorno estable que favoreciera su desarrollo personal, educativo y social. Aunque la profesión de mi marido pueda implicar futuras oportunidades o destinos en otras localidades, nuestra decisión como familia es mantener la residencia en Cádiz. Si en algún momento surgiera una nueva movilidad laboral, sería el adulto quien asumiría ese desplazamiento, procurando que los niños mantengan la estabilidad que consideramos tan importante para ellos.

En Las Palmas teníais relación con la Asociación Mi Hijo y Yo. ¿Cómo eran y cómo son esas relaciones? ¿Qué destacarías y de qué manera os sentíais beneficiados, tanto vosotros como padres como vuestros hijos?

Sí. Cuando nos trasladamos a Las Palmas, Dariel acusó especialmente el cambio. Éramos conscientes de que un traslado podía afectar a cualquiera de nuestros hijos, pero en su caso observamos un retroceso importante en su bienestar emocional. Se mostraba mucho más retraído, hablaba menos y dejó de ser el niño alegre que conocíamos. Fue una etapa muy difícil para toda la familia. Con el tiempo comprendimos que la adaptación escolar tampoco estaba siendo sencilla y eso incrementó nuestra preocupación. Como padres sentíamos que necesitábamos apoyo para entender qué estaba ocurriendo y cómo podíamos ayudar a nuestro hijo de la mejor manera posible. Fue entonces cuando conocimos la Asociación Mi Hijo y Yo. Entramos a formar parte de ella en enero y supuso un antes y un después para nuestra familia. Más allá de cualquier avance concreto, lo más importante fue volver a ver a Dariel feliz. Recuperó la sonrisa, las ganas de participar y la ilusión. Para nosotros, ese cambio tuvo un valor incalculable. La asociación trabajó directamente con Dariel y, durante un tiempo, también acompañó a una de nuestras hijas pequeñas. Pero, además, nos sostuvo como familia. Nos sentimos escuchados, comprendidos y acompañados en un momento en el que, como ocurre con muchas familias de niños con necesidades específicas de apoyo, a menudo sientes que eres constantemente juzgado o cuestionado. Encontrarnos con profesionales que nos recibieron sin prejuicios, con empatía y cercanía, fue un auténtico alivio. Siempre estaremos profundamente agradecidos a la Asociación Mi Hijo y Yo por todo lo que hicieron por nosotros. Nos ayudaron a recuperar la tranquilidad y, sobre todo, a volver a ver a nuestro hijo disfrutar de su infancia.

¿Desde cuándo conocéis SoloSurf? ¿Cómo obtuvisteis referencia de esta asociación?

Conocimos SoloSurf cuando ya sabíamos que nuestro regreso a Cádiz era inminente. Una de nuestras mayores preocupaciones era encontrar aquí un recurso que ofreciera un acompañamiento tan humano y de tanta calidad como el que habíamos recibido en Las Palmas. Precisamente fueron las profesionales de la Asociación Mi Hijo y Yo quienes nos hablaron de SoloSurf y nos animaron a conocer su trabajo. Esa recomendación tenía un enorme valor para nosotros, porque procedía de personas en las que confiábamos plenamente y que conocían de primera mano la realidad de nuestra familia. Además, una de mis mejores amigas había colaborado como voluntaria en SoloSurf y siempre me había hablado maravillas de la asociación, tanto de su equipo humano como de la forma en la que trabajan con las familias. Por todo ello, cuando tuvimos la oportunidad de incorporarnos al proyecto sentimos una enorme alegría. Llegábamos con muchas expectativas y con la esperanza de volver a encontrar ese acompañamiento tan necesario para nuestros hijos y para nosotros como familia.

¿Habías oído hablar de SoloSurf con anterioridad?

No. La primera vez que oímos hablar de SoloSurf fue precisamente a través de la Asociación Mi Hijo y Yo, en Las Palmas de Gran Canaria. Nos recomendaron SoloSurf, transmitiéndonos una excelente valoración tanto del equipo humano como de la filosofía de trabajo de la asociación. 

¿Desde cuándo estáis vinculados a SoloSurf?

Regresamos a Cádiz durante el último trimestre del curso escolar 2024-2025. Al principio, la adaptación fue mucho más sencilla de lo que había sido nuestro traslado a Canarias. Al fin y al cabo, volvíamos a casa, donde nos esperaban nuestra familia, nuestros amigos y un entorno que nuestros hijos conocían perfectamente porque siempre habíamos pasado aquí las vacaciones. Sin embargo, al comenzar el curso 2025-2026 empezamos a detectar nuevamente algunas dificultades, especialmente en Dariel. Observamos que volvía a mostrar señales de malestar y cierto retroceso en su bienestar emocional. Paralelamente, Ismael también presentaba necesidades que requerían un acompañamiento específico. Cada uno vivió una realidad escolar muy distinta. Ismael tuvo la suerte de contar con un profesorado extraordinario, que supo comprender sus necesidades y adaptar su forma de enseñar incluso sin existir un diagnóstico formal. Para nosotros, esa actitud representa lo que debería ser la educación: atender a cada niño según sus necesidades reales, sin esperar necesariamente a que exista una etiqueta diagnóstica para empezar a ayudar. En cambio, la experiencia de Dariel fue muy diferente. La adaptación no resultó tan positiva y volvimos a percibir que necesitaba apoyos que, en ese momento, no estaba recibiendo. Durante todo ese curso estuvimos solicitando nuevas valoraciones y manteniendo contacto con los servicios de orientación educativa, pero el proceso avanzaba con mucha lentitud. Como ocurre en muchas familias, sentíamos que los tiempos administrativos no siempre coinciden con las necesidades reales de los niños, y mientras tanto eran ellos quienes seguían afrontando sus dificultades día a día. Fue entonces cuando recordamos la recomendación que nos había hecho la Asociación Mi Hijo y Yo. Nos pusimos de nuevo en contacto con ellas y les explicamos la situación que estábamos viviendo. Sin dudarlo, volvieron a orientarnos y nos animaron a contactar con SoloSurf. Así comenzó nuestra vinculación con la asociación. Llegamos buscando ayuda para nuestros hijos, pero también buscando un lugar donde sentirnos comprendidos y acompañados como familia, igual que nos había ocurrido en Canarias.

¿Y cómo comenzó todo en SoloSurf?

Pues todo comenzó en pasado mes de mayo. Después de contactar con la asociación y conocer de primera mano su forma de trabajar, Dariel empezó a participar en el programa de surf en piscina. Desde el primer día nos sentimos muy bien acogidos. El equipo se preocupó por conocer a Dariel, comprender sus necesidades y hacer que la incorporación fuera progresiva y respetuosa con sus tiempos. Esa forma de trabajar nos transmitió mucha tranquilidad desde el principio.

¿En qué programas concretamente participan vuestros hijos?

Dariel participa en el programa de surf en piscina, al que asiste semanalmente. Más recientemente, Ismael también se ha incorporado a SoloSurf, participando en las actividades de surf en la playa durante el verano junto a su hermano.

En el tiempo transcurrido hasta ahora, ¿qué valoración hacéis de los programas de SoloSurf y de su actividad surf-terapéutica?

Nuestra valoración es extraordinariamente positiva. Para nuestros hijos no se trata únicamente de practicar una actividad deportiva que les gusta. Lo realmente importante es la forma en la que esa actividad está planteada. Cada sesión está adaptada a las características y necesidades de cada niño, respetando sus tiempos, su forma de aprender y de relacionarse con el entorno. Ese enfoque marca una diferencia enorme. Muchas veces los niños con necesidades específicas encuentran actividades en las que deben adaptarse ellos al sistema. En SoloSurf ocurre justamente lo contrario: es la actividad la que se adapta al niño. Esa filosofía consigue que disfruten, aprendan y, sobre todo, que se sientan capaces. Como padres, esa diferencia tiene un valor inmenso.

¿Qué os expresan vuestros hijos acerca de su actividad en SoloSurf?

La ilusión de Dariel comenzó incluso antes de asistir a su primera sesión. Desde que le explicamos en qué consistía la actividad y le enseñamos fotografías y vídeos, esperaba con muchísimas ganas el momento de empezar. Soñaba con aprender a surfear y hablaba continuamente de ello. Con Ismael ocurrió algo parecido, aunque de una forma diferente. Primero vio cómo disfrutaba su hermano y, cuando surgió la posibilidad de que él también participara, aceptó con curiosidad. Bastó una única sesión para que llegara a casa diciendo: "Mamá, por favor, yo no quiero dejar de venir". Para nosotros, escuchar eso ya dice mucho de lo que significa SoloSurf para ellos. Pero, además, como padres, hay algo que nos emociona especialmente. Nuestros hijos nos hablan constantemente del cariño con el que los tratan, de cómo les explican las cosas y de que, incluso cuando se equivocan, siempre reciben una palabra amable y de ánimo. Saber que tus hijos se sienten respetados, comprendidos y queridos hace que los dejes allí con absoluta tranquilidad.

Si tuvieras que destacar algún aspecto concreto de SoloSurf como organización, ¿cuál sería?

Si tuviera que resumir SoloSurf en una sola palabra, sería humanidad. Más allá del surf o de cualquier actividad concreta, lo que realmente diferencia a la asociación es la calidad humana de las personas que la forman. Desde el primer contacto sentimos que no éramos un número más ni una familia más. Se interesan de verdad por cada niño, escuchan a las familias y generan un ambiente de confianza que resulta muy difícil de encontrar. Esa cercanía hace que tanto los niños como los padres sintamos que formamos parte de un proyecto en el que cada persona importa.

¿Y en relación con las terapias?

Lo que más valoramos es que las terapias parten siempre de la persona y no del diagnóstico. No buscan que todos los niños respondan igual ni alcanzar un único objetivo. Adaptan cada intervención a las necesidades concretas de cada uno, respetando sus ritmos y potenciando sus capacidades. Esa manera de trabajar favorece no solo el aprendizaje, sino también la autoestima, la seguridad y la confianza en sí mismos. Creemos que ese enfoque es una de las grandes fortalezas de SoloSurf.

¿Qué esperáis de SoloSurf en un futuro cercano?

Nuestro deseo es que nuestros hijos puedan seguir creciendo junto a la asociación. Esperamos que este acompañamiento continúe ayudándoles a desarrollar herramientas para desenvolverse cada vez mejor en su día a día, fortaleciendo su autonomía, su confianza y sus relaciones con los demás. Pero, por encima de todo, esperamos que sigan siendo felices. Porque cuando un niño se siente comprendido, respetado y disfruta de lo que hace, todo lo demás acaba llegando. Como padres, no podemos pedir mucho más que eso.

lunes, 10 de agosto de 2026

"Desde fuera, lo que hace SoloSurf se ve todo muy simplificado; pero no se ve todo lo que conlleva internamente a nivel organizativo"

En los últimos meses, en el seno de la Asociación SoloSurf se ha venido hablando por activa y por pasiva de una evolución en su organización interna. Qué duda cabe que ello es el resultado de un esfuerzo común, colectivo, donde todos tienen parte de culpa y sería notablemente injusto dejar a alguien fuera de este proceso que está reportando notables ventajas en el funcionamiento de la entidad de arriba a abajo. Pero también conviene ser justo en el señalamiento de quienes han incidido de una manera especial en ello, máxime cuando son los propios compañeros quienes apuntan con el dedo a responsables de que todo vaya saliendo como más interesa a la asociación para mantener ese rango de calidad en el servicio que tanto le ha caracterizado. Y la señalada en esta ocasión es Natalia Bustos, de 41 años, economista de profesión y actualmente coordinadora de sesiones y de formación.

¿Cuándo comenzó su relación con SoloSurf?

En enero de este año. Entré para sustituir en algunas funciones a Fani, psicóloga de la asociación y que aún continúa de baja por maternidad, y ya luego la dirección de SoloSurf decidió hacerme un contrato indefinido, por lo que ya formo parte de la plantilla de la asociación.

¿Y cómo recala en SoloSurf una economista?

Pues se da la circunstancia de que Fani es mi hermana, y con su baja por embarazo no podía lleva a cabo la parte administrativa de la que era responsable. Ella me propuso a la asociación y ella fue la artífice de que yo entrara en SoloSurf. Y lo cierto es que siento que he encajado bastante bien en la asociación, además de sentirme muy feliz y agradecida por esta oportunidad.

Y después de siete meses, ¿qué le va pareciendo la experiencia?

La verdad que muy bien, porque me ha ayudado a conocer este mundo, que lo conocía muy por encima a través de mi hermana, pero en realidad desconocía el mundo de la surf-terapia para niños con diversidad funcional cognitiva, sus necesidades, cómo se trabaja para ellos. Para mí ha supuesto un desarrollo profesional y personal muy importante y que no esperaba.

¿Cuáles son exactamente sus funciones como coordinadora de sesiones y de formación?

Pues mi trabajo como coordinadora de sesiones está más bien enfocado a garantizar la asistencia a las sesiones y a minimizar las incidencias que puedan producirse en el día a día con lo usuarios, ya sea por falta, por cambios de turno, suspensión de sesiones a causa de inclemencias climatológicas... Y también me ocupo de garantizar que el personal del equipo técnico y los voluntarios estén en las sesiones que les corresponden o cubrir las ausencias que puedan producirse por cualquier causa en los distintos turnos, porque la ratio es muy importante en este tipo de terapias. 

Hasta el momento, ¿qué dificultades está encontrando?

Pues en ocasiones sobre todo de comunicación con los voluntarios, porque el contacto que tenemos es vía WhatsApp y a veces obtener respuestas cuando las necesito pronto y rápido es complicado, porque en la mayoría de los casos son estudiantes que están en clase, que no llevan encima el móvil, y eso a veces genera pequeños retrasos a la hora de resolver determinadas situaciones; pero finalmente siempre se consigue solventar todo, porque el compromiso es bastante bueno y al final todos responden a los mensajes.

Como ha comentado, conocía SoloSurf a través de Fani, pero ¿era consciente realmente de la envergadura y de la capacidad de trabajo de esta entidad?

En absoluto. Desde fuera se ve todo demasiado simplificado: un grupo de niños que van a la playa a una terapia a través del surf en sesiones acompañados de un monitor y punto. Pero ahí no se ve todo lo que conlleva internamente la actividad en todos los sentidos a nivel organizativo.

¿Y qué es lo que más le ha sorprendido de SoloSurf en estos meses?

Pues eso mismo: todo el trabajo que hay detrás para conseguir hacer lo que se está haciendo y que no es ni más ni menos que el desarrollo de programas de surf-terapia con niños. Y yo no puedo hablar del desarrollo de sesiones o de situaciones de comportamiento en situaciones que se dan con usuarios y que para los trabajadores pueden ser incluso complicadas. Yo no conozco ese trabajo de campo directamente. Pero desde mi perspectiva sí sé todo lo que hay detrás para lograr que las sesiones se desarrollen con absoluta normalidad, sin incidencias previsibles y con unas ratios que se cumplan adecuadamente.

Ha tenido la oportunidad de incorporarse a SoloSurf en un momento muy importante, justo después de la exitosa culminación de un proyecto europeo como el SurFedAUT Project y en los inicios de otro proyecto como es Waves of Opportunity. ¿Qué impresión le causa esta situación y este momento en SoloSurf?

Pues es algo que desde fuera tampoco se conoce demasiado y lo cierto es que pertenecer a una entidad que es pionera en surf-terapia a nivel europeo es realmente formidable. Es interesante cómo se está promocionando todo el tema de la surf-terapia desde aquí. Y si eso se consigue extrapolar a otros mercados con oportunidades de expansión, pues eso supone la mejora de la calidad de vida de los potenciales usuarios que puedan acogerse a este tipo de programas. Sé que el nuevo proyecto europeo está trabajando en lograr sinergias encaminadas a la profesionalización de monitores de surf que incluye a monitores de surf-terapia, por ejemplo.

Es de suponer que cuando se incorporó a SoloSurf intentó cumplir con eficiencia el trabajo que se le encomendó en un principio, pero también es de suponer que usted se habrá puesto sus propios objetivos de trabajo...

Pues sí, intento implementar mis conocimientos y llevar el trabajo a mi terreno intentando marcar mejoras en gestiones de diferente tipo. Por ejemplo, uno de los objetivos que me he marcado es que la información interna a las distintas partes implicadas en las sesiones llegue lo más rápido posible. Ya era un procedimiento habitual la celeridad en este tipo de gestiones, pero yo intento que se dé un paso más, tanto en lo que concierne a los voluntarios como de los usuarios, por ejemplo, para resolver con suficiente antelación cualquier problema que pueda surgir.

¿Le han llegado comentarios internos del trabajo que está realizando?

Sí, la verdad es que desde la dirección se han pronunciado favorablemente y me han comentado que están muy contentos conmigo. Y hasta ahora tampoco he recibido ninguna queja de ningún cliente que se haya sentido insatisfecho por el trato recibido o por el servicio. Y por otro lado, tampoco tengo ninguna queja ni de los monitores ni de los voluntarios a causa de mi trabajo.

¿Confía pues en que su futuro laboral está en SoloSurf?

Por supuesto, porque yo entré sustituyendo a Fani para algunas de las tareas que ella desarrollaba y ahora, como ya dije antes, tengo un contrato indefinido con un incremento importante de horas y la verdad es que si esto sigue progresando y hay oportunidad, no dudo de que vayan a seguir contando conmigo.

Volviendo a la cuestión de la prospección del voluntariado, ¿qué tareas concretas se están desarrollando en la actualidad?

Pues hay varios frentes abiertos tanto a nivel europeo  como a nivel de academias de idiomas, sobre todo de aquí de Cádiz, y tenemos varias opciones para el año que viene que se pueden materializar sobre todo con academias locales. Es más, ya hay algunos proyectos cerrados y en septiembre vamos a iniciar nuevos procesos en este sentido, y estamos hablando de alumnos extranjeros que vienen a Cádiz a estudiar el idioma español y que pueden involucrarse en nuestra actividad.

jueves, 6 de agosto de 2026

A SoloSurf no se le borra la sonrisa del verano


Resulta realmente curioso e incluso, en cierta manera, premonitorio. El día, hace años ya (bastantes), que la Asociación SoloSurf recibió la propuesta de logotipo que desde su creación ha sido su emblema reconocible, no hubo pega alguna por parte de nadie. La sonrisa que el diseño recoge no hacía sino poner de manifiesto una realidad: la sonrisa de los usuarios de SoloSurf cuando cogían olas sobre las tablas o cuando realizaban algunos de los ejercicios en el vaso de la piscina.

Pero hay más. Si un factor común se repite de manera continuada cuando los monitores de SoloSurf, sus voluntarios o incluso las familias, hacen una reflexión pública sobre qué es lo que más les entusiasma de los programas de surf-terapia de la asociación gaditana, la respuesta siempre viene a ser la misma: la sonrisa de los niños y niñas que participan, su felicidad, ese momento de entusiasmo y de nervios a la hora de entrar en el agua con la tabla y el de haber alcanzado la orilla sobre ella.

Pero aún se puede afinar un poco más este sentido con que se da inicio al presente reportaje sobre el verano en SoloSurf. Y es que el verano es sinónimo de vacaciones. Y las vacaciones son sinónimo de felicidad, sobre todo para los más pequeños de la casa. Y este verano concretamente, a pesar de los azotes de calor durante algunos días y algunas otras jornadas de levante, está siendo considerablemente mejor, en lo que a condiciones se refiere, al del pasado año para que SoloSurf pueda dar desarrollo a su programa estival. Toda suma, por lo tanto, y cuando todo suma atendiendo a todo lo dicho más arriba, la felicidad no puede ser más tangible.

Esta bonanza climática del verano es un punto en el que coinciden prácticamente todos los monitores de SoloSurf. Y un ejemplo tuvo lugar el pasado miércoles. La primera sesión de la mañana estaba prevista con dos grupos de trabajo de usuarios: un primer grupo con Sofía y su hermana Lucía, Valentina, Enma, Sofía y Diego, todos en edades comprendidas entre los cinco y los siete años; y un segundo grupo, en trabajo simultáneo, formado por otros usuarios de entre diez y dieciocho años, como son José, Candela, Javi, Esteban y Samu.  

Bajo la supervisión de la coordinadora técnico y logística de SoloSurf, Laura Heredia, "un equipazo", como detalla el monitor y socorrista Álvaro López: "Puedo decir que está siendo el mejor verano vivido en SoloSurf, con un grupo de monitores excelente y una coordinación que nos está facilitando mucho las cosas". Álvaro apunta además que las incorporaciones de usuarios "están siendo bastante buenas", y es el primero en resaltar que en lo que a condiciones climáticas se refiere este verano también está siendo mejor que el pasado.

Junto a Álvaro, otra técnico especialista como Lucía subraya "la normalidad" en las sesiones de trabajo y un aspecto que en los últimos años ha preocupado a la asociación por la seguridad que se precisa tanto para los usuarios como para los propios trabajadores, como es "la menor presencia de piedras en la orilla", que facilita también mucho las cosas en todos los sentidos, como se puede imaginar, en una práctica como la surf-terapia.

Luis, por su lado, destaca que este año se siente "mucho más desenvuelto" en su cometido que el pasado año, y señala el mejor tiempo respecto al verano anterior "a pesar incluso de esos días de calor sofocante que hemos tenido".

Y en la misma línea se manifiestan otros tres monitores que cada vez van adquiriendo más experiencia. "Se nota que ya llevamos dos veranitos y que tenemos práctica", asegura Juanma, "Muy bien el verano, muy tranquilo, ya con más experiencia y con más soltura", indica Jorge. "Todo bien, en general; sin problemas", manifiesta Mario. 

Y a este grupo de monitores se suman dos jóvenes más para la primera sesión en calidad de voluntarias y formando parte del equipo auxiliar. Por un lado, Elena, que empezó el pasado julio y de esta experiencia destaca, sobre todo, "lo bien que lo pasan los niños". Ya se comentaba al principio. La culpa de que Elena haya acabado en SoloSurf la tiene su madre, según explica: "Yo quería hacer algo este verano y mi madre encontró el voluntariado en SoloSurf en las redes sociales; y aquí estoy".

Y de voluntaria también, junto con Elena, Livia, procedente del programa europeo de intercambio de estudiantes Erasmus. Livia es estudiante universitaria de Educación Especial y Pedagogía en Alemania, pero las prácticas durante el curso las hizo en SoloSurf, "y la verdad es que la experiencia me ha gustado tanto que he decidido repetir ahora en verano".


Segunda sesión con estreno de monitor

La segunda sesión de la mañana del miércoles dio comienzo con novedad. El grupo de usuarios estaba formado por Sergio, Aarón, Mateo y Pepe, para un equipo de monitores formado por Laura, Álvaro, Juanma, Jorge, Livia (quipo auxilia) y, sorpresa, la presencia de Ismael Bardisa. Y es sorpresa la presencia de este joven porque se trata de uno de los usuarios más antiguos de SoloSurf.

Bardisa, de 33 años, comenzó en SoloSurf cuando la asociación echó a rodar, prácticamente, y desde entonces ha sido un cliente fijo. En los dos últimos años, el director técnico y estratégico de SoloSurf, Jesús Borrego, apostó por él para que realizara prácticas como monitor. Ello ha dado su fruto y el miércoles Ismael recibió su bautismo como monitor con un pre-contrato laboral. "Esto me da alegría y positividad; es una oportunidad única y muy bonita en el lugar donde he estado siempre desde que empecé con Jesús", manifiesta el nuevo monitor de la asociación.

Y con este estreno de plantilla durante la sesión del miércoles del Programa de Verano en SoloSurf, ya pasado el ecuador de la estación vacacional por excelencia, Laura Heredia, hacía también, un poco de balance: "Este verano está siendo maravilloso, con menos estrés que otros y más llevadero", restando importancia a la reprogramación de algunas sesiones con los más pequeños debido a esos escasos días de levante que han impedido una absoluta normalidad, que no la excelencia.