Resulta realmente curioso e incluso, en cierta manera, premonitorio. El día, hace años ya (bastantes), que la Asociación SoloSurf recibió la propuesta de logotipo que desde su creación ha sido su emblema reconocible, no hubo pega alguna por parte de nadie. La sonrisa que el diseño recoge no hacía sino poner de manifiesto una realidad: la sonrisa de los usuarios de SoloSurf cuando cogían olas sobre las tablas o cuando realizaban algunos de los ejercicios en el vaso de la piscina.
Pero hay más. Si un factor común se repite de manera continuada cuando los monitores de SoloSurf, sus voluntarios o incluso las familias, hacen una reflexión pública sobre qué es lo que más les entusiasma de los programas de surf-terapia de la asociación gaditana, la respuesta siempre viene a ser la misma: la sonrisa de los niños y niñas que participan, su felicidad, ese momento de entusiasmo y de nervios a la hora de entrar en el agua con la tabla y el de haber alcanzado la orilla sobre ella.
Pero aún se puede afinar un poco más este sentido con que se da inicio al presente reportaje sobre el verano en SoloSurf. Y es que el verano es sinónimo de vacaciones. Y las vacaciones son sinónimo de felicidad, sobre todo para los más pequeños de la casa. Y este verano concretamente, a pesar de los azotes de calor durante algunos días y algunas otras jornadas de levante, está siendo considerablemente mejor, en lo que a condiciones se refiere, al del pasado año para que SoloSurf pueda dar desarrollo a su programa estival. Toda suma, por lo tanto, y cuando todo suma atendiendo a todo lo dicho más arriba, la felicidad no puede ser más tangible.
Esta bonanza climática del verano es un punto en el que coinciden prácticamente todos los monitores de SoloSurf. Y un ejemplo tuvo lugar el pasado miércoles. La primera sesión de la mañana estaba prevista con dos grupos de trabajo de usuarios: un primer grupo con Sofía y su hermana Lucía, Valentina, Enma, Sofía y Diego, todos en edades comprendidas entre los cinco y los siete años; y un segundo grupo, en trabajo simultáneo, formado por otros usuarios de entre diez y dieciocho años, como son José, Candela, Javi, Esteban y Samu.
Bajo la supervisión de la coordinadora técnico y logística de SoloSurf, Laura Heredia, "un equipazo", como detalla el monitor y socorrista Álvaro López: "Puedo decir que está siendo el mejor verano vivido en SoloSurf, con un grupo de monitores excelente y una coordinación que nos está facilitando mucho las cosas". Álvaro apunta además que las incorporaciones de usuarios "están siendo bastante buenas", y es el primero en resaltar que en lo que a condiciones climáticas se refiere este verano también está siendo mejor que el pasado.
Junto a Álvaro, otra técnico especialista como Lucía subraya "la normalidad" en las sesiones de trabajo y un aspecto que en los últimos años ha preocupado a la asociación por la seguridad que se precisa tanto para los usuarios como para los propios trabajadores, como es "la menor presencia de piedras en la orilla", que facilita también mucho las cosas en todos los sentidos, como se puede imaginar, en una práctica como la surf-terapia.
Luis, por su lado, destaca que este año se siente "mucho más desenvuelto" en su cometido que el pasado año, y señala el mejor tiempo respecto al verano anterior "a pesar incluso de esos días de calor sofocante que hemos tenido".
Y en la misma línea se manifiestan otros tres monitores que cada vez van adquiriendo más experiencia. "Se nota que ya llevamos dos veranitos y que tenemos práctica", asegura Juanma, "Muy bien el verano, muy tranquilo, ya con más experiencia y con más soltura", indica Jorge. "Todo bien, en general; sin problemas", manifiesta Mario.
Y a este grupo de monitores se suman dos jóvenes más para la primera sesión en calidad de voluntarias y formando parte del equipo auxiliar. Por un lado, Elena, que empezó el pasado julio y de esta experiencia destaca, sobre todo, "lo bien que lo pasan los niños". Ya se comentaba al principio. La culpa de que Elena haya acabado en SoloSurf la tiene su madre, según explica: "Yo quería hacer algo este verano y mi madre encontró el voluntariado en SoloSurf en las redes sociales; y aquí estoy".
Y de voluntaria también, junto con Elena, Livia, procedente del programa europeo de intercambio de estudiantes Erasmus. Livia es estudiante universitaria de Educación Especial y Pedagogía en Alemania, pero las prácticas durante el curso las hizo en SoloSurf, "y la verdad es que la experiencia me ha gustado tanto que he decidido repetir ahora en verano".
Segunda sesión con estreno de monitor
La segunda sesión de la mañana del miércoles dio comienzo con novedad. El grupo de usuarios estaba formado por Sergio, Aarón, Mateo y Pepe, para un equipo de monitores formado por Laura, Álvaro, Juanma, Jorge, Livia (quipo auxilia) y, sorpresa, la presencia de Ismael Bardisa. Y es sorpresa la presencia de este joven porque se trata de uno de los usuarios más antiguos de SoloSurf.
Bardisa, de 33 años, comenzó en SoloSurf cuando la asociación echó a rodar, prácticamente, y desde entonces ha sido un cliente fijo. En los dos últimos años, el director técnico y estratégico de SoloSurf, Jesús Borrego, apostó por él para que realizara prácticas como monitor. Ello ha dado su fruto y el miércoles Ismael recibió su bautismo como monitor con un pre-contrato laboral. "Esto me da alegría y positividad; es una oportunidad única y muy bonita en el lugar donde he estado siempre desde que empecé con Jesús", manifiesta el nuevo monitor de la asociación.
Y con este estreno de plantilla durante la sesión del miércoles del Programa de Verano en SoloSurf, ya pasado el ecuador de la estación vacacional por excelencia, Laura Heredia, hacía también, un poco de balance: "Este verano está siendo maravilloso, con menos estrés que otros y más llevadero", restando importancia a la reprogramación de algunas sesiones con los más pequeños debido a esos escasos días de levante que han impedido una absoluta normalidad, que no la excelencia.






