En el Instituto Drago de Cádiz, la inclusión es una de nuestras principales prioridades. Nuestra misión es ofrecer a todos los estudiantes, sin importar sus capacidades, la oportunidad de crecer, aprender y disfrutar de experiencias que fomenten su autonomía y bienestar. Dentro del Aula Específica, atendemos a alumnos con diversas discapacidades y a lo largo del curso hemos tenido el privilegio de colaborar con SoloSurf, una asociación gaditana dedicada a la práctica del surf y actividades acuáticas inclusivas. Esta colaboración ha permitido a nuestros estudiantes sumergirse en el mundo del deporte adaptado y disfrutar de un aprendizaje que va mucho más allá de lo físico.
Los objetivos y principios de SoloSurf se alinean perfectamente con nuestra visión educativa, centrándose en: fomentar la inclusión social, garantizando que todos puedan disfrutar de actividades acuáticas, independientemente de su condición; mejorar al autonomía personal a través de ejercicios adaptados que desarrollan habilidades motoras y emocionales; promover la confianza y el trabajo en equipo (el surf y las actividades acuáticas fomentan la confianza en uno mismo y la interacción social; y accesibilidad y adaptación (las actividades se diseñan de forma personalizada para cada alumno).
Durante las sesiones acuáticas utilizamos la 'técnica del semáforo' para evaluar de forma sencilla y clara el progreso de cada alumno. Esta herramienta visual consta de tres colores: verde (indica que el alumno ha realizado correctamente el ejercicio, alcanzando los objetivos propuestos); azul (señala que el alumno está en proceso, sin haber alcanzado aún el objetivo, pero avanzando con esfuerzo); y rojo (señala que el alumno ha tenido dificultades en el ejercicio, pero es una invitación a reflexionar y seguir trabajando juntos para mejorar).
Una de las cosas más gratificantes de este programa es el entusiasmo palpable con el que los alumnos esperan cada sesión. Muchos de ellos cuentan los días hasta el momento de la actividad, y ese día lo viven como algo especial y único. La diferencia con un día rutinario es evidente: desde la forma en que desayunan, con más ganas, hasta la actitud positiva que muestran al prepararse para la actividad. Para ellos, ir a la piscina y participar en los ejercicios acuáticos no es sólo una actividad física; es un evento significativo que forma parte de su semana, algo que esperan con ilusión.Este entusiasmo no sólo refleja la importancia emocional de la actividad, sino también su impacto físico. Los alumnos se sienten más motivados y es común ver cómo, tras las sesiones, se sienten más vibrantes y llenos de energía. La actividad acuática no sólo mejora su condición física sino que también refuerza su autoestima y su confianza. De hecho, algunos de nuestros estudiantes experimentan la conocida sensación de 'agujetas' después de la sesión, una señal clara de que su cuerpo está trabajando y desarrollándose.
Otro aspecto importante de este programa es que además de disfrutar de las actividades acuáticas, los estudiantes tienen la oportunidad de practicar su autonomía en el transporte público. Viajan en autobús urbano para llegar hasta las instalaciones de SoloSurf, lo que les permite practicar habilidades de movilidad y de integración en la ciudad. Este tipo de experiencias son fundamentales para su desarrollo personal, pues les ayuda a sentirse más independientes y seguros de sí mismos.
El impacto de estas experiencias va más allá de lo físico. Los estudiantes no sólo mejoran su condición física y habilidades motoras, sino que también adquieren herramientas para enfrentarse a la vida cotidiana con mayor independencia. Además, el ejercicio físico y la actividad acuática contribuyen a su bienestar emocional, promoviendo la relajación y la sensación de logro.
Este tipo de programas demuestra cómo actividades aparentemente simples como el surf adaptado pueden tener un impacto profundo en la vida de los estudiantes, permitiéndoles superar sus propios límites y disfrutar de nuevas experiencias. La colaboración con SoloSurf ha permitido que los alumnos se enfrenten a nuevos desafíos físicos y ha sido una fuente constante de motivación, aprendizaje y superación.
En resumen, la colaboración con SoloSurf es un claro ejemplo de cómo la inclusión y la autonomía pueden ir de la mano. Los valores compartidos por el Instituto Drago y SoloSurf se reflejan en cada actividad y en cada sonrisa de nuestros estudiantes. Al final, lo que realmente importa es que nuestros alumnos se sientan empoderados para seguir avanzando tanto dentro como fuera del agua. A través de estas actividades les estamos dando las herramientas para afrontar nuevos retos con confianza y una actitud positiva.
Paula González
Personal Técnico de Integración Social (Ptis),
monitora del Aula Específica del IES Drago de Cádiz
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