Marie Ernstberger, de 24 años, es otra de las jóvenes procedentes de Alemania que han llegado a la Asociación SoloSurf a través del programa europeo de intercambio de estudiantes universitarios Erasmus. Llega desde la Julius-Maximilians-Universität de Würzburg, donde estudia Magisterio de Educación Secundaria. Entre las posibilidades que le ofertaron para completa su formación durante su estancia en Cádiz estaba SoloSurf, una organización que, como ella mima reconoce, ya conocía desde mucho antes, ya que algunas de sus amiga ya habían participado en la asociación gaditana años atrás.
Y precisamente fueron "las experiencias tan positivas" que sus propias amigas le relataron lo que le motivó a elegir SoloSurf: "Al principio no sabía exactamente qué me iba a ten el programa; tenía la sensación de que esta experiencia me iba a aportar mucho, tanto a nivel personal como en mi formación como futura profesora, y al final eso fue lo que me convenció del todo".
Su última sesión de trabajo en SoloSurf la tuvo el pasado 22 de enero y lamenta que la experiencia haya durado sólo seis meses, ya que tiene que regresar a su país para terminar el curso. Pero este período de seis meses en SoloSurf ha dado de sí lo suficiente como para que Marie se sienta satisfecha.
"Desde el principio, se me asignó un niño, o cliente, tanto en las sesiones de playa como en las de piscina, al que acompañaba y daba apoyo durante las actividades. En piscina, por ejemplo, le ayudaba a cambiarse, entraba con él en el agua, realizaba los ejercicios con él y, sobre todo, estaba atenta a sus necesidades, para poder sacarlo de situaciones de sobreestimulación si era necesario", describe. En cuanto a su experiencia en la playa, señala que "los clientes suelen ser más mayores y más independientes, así que mi tarea principal es participar en los ejercicios y luego entrar al mar con mi cliente para surfear algunas olas o apoyar al resto del equipo". En ambos casos, añade, "es muy importante estar siempre atenta al bienestar de los clientes, observar señales y, si hace falta, intervenir o avisar a otros compañeros".
Antes de pasar por SoloSurf, Marie reconoce que nunca había tenido contacto con personas dentro del espectro autista, ni en sus estudios ni en su entorno personal; por eso, dese un unto de vista profesional, no acierta a juzgar si sus tareas han resultado realmente beneficiosas para los clientes, pero lo que sí ha podido observar, dice, "es que la estructura y la repetición de las actividades les da mucha seguridad a los participantes; y ahí también entran mis tareas: cuanto mejor entiende el cliente el proceso y cuanto mejor puedo entender yo sus necesidades, más rutinarias, tranquilas y relajadas se vuelven las sesiones con el paso de las semanas".
Marie entiende que, "objetivamente", solo ha sido una pequeña pieza dentro de los programas de SoloSurf, aunque no deja de considerar que su papel ha sido "importante", y cree que "sin la atención individual que ofrecemos los voluntarios, la realización del programa probablemente no sería posible". Eso sí, considera que SoloSurf "actúa justo donde hace falta en nuestra sociedad; siempre me ha gustado que el bienestar de los clientes sea la prioridad absoluta y que el objetivo principal sea convertir el tiempo de trabajo en el mejor momento de la semana para ellos, y todo el equipo trabaja unido para conseguirlo".
De los aspectos terapéuticos relacionados con la actividad de SoloSurf, señala que no puede valorarlos "por falta de formación específica" para ello, pero sí asegura haber visto "cómo los participantes evolucionan poco a poco con mucha ilusión, y eso me genera una sensación muy positiva".
De su relación con el equipo que forma parte de SoloSurf, considera que siempre ha sido muy positiva, "y aunque al principio la barrera del idioma se notaba, se fue superando poco a poco"; y apunta que, como en muchas organizaciones, el SoloSurf también "existe jerarquía, pero nunca sentí que eso afectara negativamente al trato entre compañeros", y subraya que "en situaciones de sobrecarga o dificultad el equipo siempre actuó de forma conjunta, apoyándose mutuamente y priorizando el bienestar de todos".
La experiencia, sacando conclusiones, le ha parecido "genial" por "haber tenido la oportunidad de adquirir práctica en este ámbito dentro de mis estudios", por lo que dice no encontrar "ninguna razón" para no repetir la experiencia siempre que tenga oportunidad, "porque todo lo aprendido queda conmigo para siempre". Apostilla en este sentido que, en un futuro, trabajará "con niños y jóvenes con necesidades muy diversas, y estoy convencida de que nunca se puede tener demasiada experiencia en este sentido, y SoloSurf me aporta una base muy valiosa", ya que "ha ampliado mucho mi forma de ver la sociedad, aunque ya antes me consideraba una persona tolerante y consciente de las diferentes necesidades que existen, y esta experiencia me ha enriquecido mucho más".
Marie dice agradecer siempre "aprender cosas nuevas en el trato con los demás, para contribuir a que todas las personas se sientan vistas y cómodas dentro de nuestra sociedad", y en esa experiencia en SoloSurf "no sólo sales del ambiente gris de la Universidad, sino que puedes trabajar al aire libre, cerca del mar y del sol", aparte de resaltar que su español "ha mejorado mucho gracias al contacto con el equipo".
Finalmente además de sentirse "muy llena y muy satisfecha" después de cada sesión tanto en piscina como en playa, Marie destaca sobre todo "lo importante que es considerar a las personas dentro del espectro autista como una parte igual de la sociedad; se habla mucho de accesibilidad y visibilidad, pero a veces se olvida lo que las personas individuales realmente necesitan, y SoloSurf da un paso muy importante en la dirección correcta", por lo que cree que "todo el mundo debería vivir una experiencia tan reveladora"















